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Ven a la fiesta Un Día para la Esperanza
Queremos contar contigo en la 16ª edición de nuestra Fiesta de la solidaridad. Queremos demostrar que es posible combatir la pobreza. Sabemos que trabajando por la justicia, conseguiremos que las personas tengan medios de vida sostenibles, como en Ecuador, donde estamos consiguiendo que cientos de familias tengan acceso al agua y puedan salir de la pobreza.
Súmate a la fiesta de la solidaridad, Un Día para la Esperanza, y ven a disfrutar de todas las actividades que hemos organizado en tu ciudad.
me recuerdan siempre la miseria, la deshumanización
que he visto en muchos de sus habitantes.
La soledad, el aislamiento
es para mi un horror.
Las fábricas,
la técnica,
el hormigón…
no, no sirven al hombre lo suficiente.
Entonces, ¿Qué era lo que más me impresionaba? ¿Todo lo que veía? ¡Ah, no! No todo me impresionaba. Muchas cosas me habían desagradado. Las riquezas de Occidente me habían dejado frío. Tantos “montones” de riqueza no me conmovían.
Yo miraba mucho. Me miraban. Me preocupaban otras cosas. Pero… ¿qué debo responder a este hombre sentado junto a mi? No me salía la respuesta. Sin embargo, conozco Occidente. Lo he recorrido en todas las direcciones para ver lo que esconde. Mis dos ojos siempre estaban abiertos.
¡Yo he visto Occidente!
Vi a un hombre que con un hacha partía leña.
¡Con que ardor lo hacía!
¡Ese hombre era blanco!
Me acerqué para comprobar si era blanco. Vi a una mujer limpiar el parqué con un trapo. ¡Anda! ¡Era una mujer blanca, una dama! (…) Quería decirle todo esto a mi interlocutor. Un ligero sudor perlaba mi frente. ¿Qué debía decir?
Un día me emocioné.
Atenas,
Londres,
Roterdam,
Munich,
París.
¡Tanta riqueza apenas utilizada! ¡Tanta tienda siempre llena, al tiempo que el hambre siega poblaciones enteras! ¡Si, eso me emocionó profundamente!
¡Tanta energía humana sin explotar!
¡Tanta capacidad humana en paro!
Es triste ver tanto médico que, falto de clientes, no trabaja en todo el día, mientras que, al otro lado, seres humanos perecen por falta de médicos
Traigo aquí el artículo de mi amiga Piluca, donde reflexiona sobre su enfermedad y las diferentes formas de asumirla, tratando de transmitirnos su rica experiencia personal. Tal vez nos sirva a algunos para aprender a sacar fuerzas de nuestras mayores flaquezas...
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Mi ELA y yo
Mitch Albom, en su libro "Martes con mi viejo profesor" describe la Esclerosis Lateral Amiotrófica en los siguientes términos:
"la ELA (esclerosis lateral amiotrófica) es como una vela, que derrite tus nervios y deja tu cuerpo como un montón de cera. A menudo empieza por las piernas y sigue avanzando hacia arriba. Primero te entra tal flojera en los muslos que no te puedes mantener en pie. Luego pierdes el control de tu tronco y ya no te puedes mantener sentado. Finalmente, si sigues con vida, estás respirando por un tubo que sale de un agujero perforado en tu garganta, mientras tu alma, perfectamente despierta, esta prisionera dentro de un saco de piel blanda, pudiendo tal vez guiñar un ojo o chasquear la lengua, algo así como una película de ciencia ficción, el hombre congelado dentro de su propia carne. Y esto no tarda más de cinco años desde el día en que contraes la enfermedad".
Madelein, la mujer alicantina que se quitó la vida el pasado mes de enero (2007) en presencia de dos miembros pro-eutanasia y de una periodista de El País padecía esa terrible enfermedad. Aunque en silla de ruedas, todavía se valía un poco por sí misma. Pero vivía sola, su casa no tenía ascensor, su hijo la visitaba dos o tres veces al mes, dependía de amigos y vecinos y le faltó el ánimo para seguir adelante con un futuro tan poco prometedor. Descanse en paz.
Su muerte, ampliamente difundida por la prensa y la televisión, impulsó la llamada cariñosa de algunos íntimos con valor suficiente para hablar conmigo al hilo de la noticia. Mi hija mayor me llamó y me dijo: "mamá, si esa señora te hubiera conocido, a lo mejor no lo hubiera hecho ". Yo le contesté: "la diferencia es que ella ha encontrado para morir la ayuda que yo he encontrado para vivir".
Porque yo tengo la edad que ella tenía, vivo muy cerca de donde ella vivía, ¡y también tengo la ELA! Mi cuerpo está más deteriorado de lo que estaba el de Madelein, también estoy en silla de ruedas, mis piernas hace tiempo que se negaron a cualquier movimiento, y mis brazos y manos, aunque se esfuerzan por hacer algún movimiento, apenas logran mover los pulgares. Pero como estoy en el sexto año de evolución, ¡eso significa que ya llevo uno de propina respecto a la predicción de MitchAlbom, y que debo aprovechar este tiempo extra que me ha sido concedido!
Para ello cuento con una legión de ángeles con los que hablo por teléfono a diario y que me visitan cuando pueden - mis tres hijas mayores, tres nietos y muchos amigos-. Cuento también con Graciela - maravillosa cuidadora que me tiene como una reina-, el regalo de una hija menor que aún vive conmigo, y, sobre todo, con un arcángel: mi marido, que lo dejó todo para cuidarme, y es el principal responsable de que a veces hasta nos olvidemos de que estoy enferma. También cuento con un tesón, una energía y unas ganas de disfrutar de lo que todavía me queda que me hacen creativa y hasta divertida con los inventos que se me ocurren para ir superando las nuevas dificultades que va surgiéndome. Por ejemplo, esta nota la estoy escribiendo casi yo solita, con un programa de voz instalado en mi ordenador, y con alguien cerca para volver a poner mis manos en el sitio exacto donde el dedo pulgar puede pulsar el botón del ratón. También salgo sola con mi silla de ruedas eléctrica, la mano derecha sujeta al mando que he aprendido a manejar con suaves movimientos del pulgar, las piernas atadas para que no se me caigan... ¡todo un numerito! Pero así puedo, además de pasear, visitar al montón de amigos mayores que he hecho en dos residencias de ancianos cercanas a mi domicilio.
Y ahora viene lo mejor ¿Sabéis de donde saqué el ánimo al principio, cuando todo era tan nuevo y amenazador? ¡Pues de Vida Ascendente! Yo venía colaborando con Alberto Marxuach en nuestro Movimiento, desde hacía años, como traductora e intérprete. Pero sobre todo era miembro del grupo de VA de Santa María de Majadahonda, al que me uní para acompañar a mi madre, que disfrutaba con las reuniones a pesar de que apenas podía hablar o caminar. Y Vida Ascendente me atrapó. Yo aún no tenía cincuenta años, era muy vital, y pronto empecé a hacer de taxista, de secretaria, de lo que hiciera falta. Me llamaban cariñosamente "el motorcito ".Yo siempre les decía que lo importante era el contenido y no el continente, que el cristiano no se jubila nunca y el miembro de Vida Ascendente menos todavía, que incluso cuando ya creemos haberlo dado todo todavía nos queda el don de la aceptación, aceptar los cuidados de los demás, permitir que otros se luzcan con nosotros.
¡Bien, Pilar!-me dije-. Ahora te toca poner en práctica lo que has ido predicando.
Y aquí estoy. Me han pedido que de un contra- testimonio de vida al testimonio de muerte que dio un alma atormentada. Y aunque éste sea duro, pues no se puede decir que la vida sea un jardín de rosas para un enfermo como yo, mientras el Señor lo permita y el Movimiento me lo reclame, seguiré en la brecha y continuaré colaborando en aquello es lo que pueda ser útil.
Y como muestra, os mando "la historia de Jesusito" que he escrito en verso fácil y con la que estoy haciendo un poco de catequesis con mis nietos, en la esperanza de que os sirva a vosotros también, sobre todo de cara a su Primera Comunión.
Ayer, por fin, tuve la suerte de recuperar a mis viejos amigos, Piluca y Jaime, a quienes no veía desde hacía 40 años. Piluca lleva años afectada por una esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedad progresiva que la tiene postrada, ahora ya con tetraplejia. Y lo lleva con la entereza y el buen humor que ella sustenta en una vida de fe profunda. Y Jaime vive solo por y para ella, pendiente todo el día de su mujer.
Queridos Piluca y Jaime:
Ayer salimos de allí, de vuestra encantadora casa, asombrados con vuestro ejemplo y vuestro testimonio y hoy -casi sin quererlo- volvemos a reflexionar a cada momento sobre ello. Sois fantásticos aceptando la vida como viene y siendo capaces de darnos un ejemplo tan grande a los demás al sobrellevar con tan buen carácter una enfermedad tan difícil. Desde luego contad con nosotros, que iremos a veros siempre que podamos y podáis vosotros, aunque solo sea para aprovechar y cargar nuestras pilas, en nuestro propio provecho.
Es verdad que las peores situaciones personales se pueden convertir en experiencias altamente reconfortantes. Esa ha sido nuestra vivencia de estos meses, desde que nos vimos ante mi cáncer. Marujilla y nuestros cinco hijos, fuertes los seis como un alcázar frente al problema. Enteros como un castillo. Y, para nosotros, una ocasión única de reencuentro como nunca antes habíamos tenido, incluso en los mejores momentos de nuestro camino matrimonial.
La vida, como misterio por descubrir, más allá de lo convencional que nos ocupa cada día sin convencernos, sin terminar de llenarnos nunca, es una búsqueda fascinante cuando eres capaz de valorar ese plus, ese "valor añadido" que la puede llenar de sentido. Y la gran paradoja: es ante un problema, a veces ante un verdadero problemón, cuando pueden aflorar esos valores añadidos con mucha más fuerza que antes, cuando todo era fácil y lo teníamos solucionado con una vida "muelle", supuestamente bien organizada.
No es fácil transmitir vivencias como estas. Vosotros lo hacéis con gran sencillez y generosidad y os queremos dar las gracias por ello. De corazón.
Teníamos muchas ganas de ir a Egipto. Marujilla, ¡lleva tanto tiempo leyendo cosas acerca de aquella civilización, de Ramsés y Nefertari, de Deir el Medina y tantos y tantos lugares más...! Y surgió la ocasión, con nuestros amigos Mercedes y Adelaido. Autorizados por mi oncólogo, organicé el mejor viaje que supe. Luego se añadieron Amalia e Iñigo, nuestros estupendos amigos de allá por los madriles; y Pilar y Tola, encantadoras ellas, las "Fons-tásticas". He aqui algunas fotos del viaje:
Los 8 en la recepción del estupendo Sonesta Saint George de Luxor
Denuncia del inhumano trato dado en Marruecos a un matrimonio negro con una hija que tuvo la mala suerte de dar a luz un segundo hijo en Tánger (sin duda esperando la patera). Remitido por el obispo de Tánger.Puedes entrar en el siguiente enlace: www.eclesalia.net, ver febrero 09
Me han impresionado estas declaraciones de Ana Palacio en RNE esta mañana. Ha hablado durante media hora y hago un resumen respecto de cómo lleva ella su cáncer, que me parece un ejemplo de realismo, entereza y valentía.
A.P. "Yo intento vivir lo que tengo... como dice Louis Amstrong en la canción, salir y ver el sol y que la gente por la calle tiene reflejos del arco iris"
Locutor: Es que a lo mejor eso se aprende a base de alguna situación que Vd ha vivido...
A.P.: "... de una situación, llámele Vd cáncer, y tener esa actitud... nosotros somos generaciones que hemos vivido una situación privilegiada, no hemos tenido hambrunas, ni guerras en nuestro entorno social, político... y resulta que (el cáncer) es una de las pocas situaciones que te pone al borde, que te pone al límite, que te dice, oiga, es que Vd se está muriendo... Yo, lo que hago ahora es que intento hacerlo lo mejor posible sabiendo que la vida es frágil... pues eso es lo que deberíamos saber todos: que la vida es frágil...
El cáncer es una especie de viaje iniciático aunque no todos los Ulises llegan a Ítaca, pero hay algo que culturalmente tenemos que cambiar: llamarlo por su nombre: cáncer, se llama cáncer y además, es muy grave.
Bueno, a partir de ahí, a ir a por ello, vivir "con cáncer", que no "para" el cáncer ni "por" el cáncer.
He visto también a los que se obsesionan. Yo juré mi cargo de ministra cuatro días después de mi última sesión de radioterapia. Y he estado dos veces en el quirófano, estando en el Gobierno, aprovechando las vacaciones de agosto...
Tenemos que saber que tener cáncer no significa que te pongan en una via muerta, no; tienes que vivir con el cáncer. Y la gente con cáncer hace muchas cosas. La cantidad de cosas que he hecho yo desde que tengo el cáncer, pues oiga, "que me quiten lo bailao"... aprendes, y aprendes que la humanidad es estupenda, te encuentras muchas más gente generosa y buena que ruines, que los hay. Te sorprenden muchos más por su generosidad que lo que te sorprenden los ruines...
Y vuelvo a decir: tenemos estigmatizado el cáncer como una de las cosas de las que no se habla. Oiga, pues hablemos, porque lo tenemos ahí, es una de las presencias que tenemos ahí... ¡cuantas familias tienen un hermano, un hijo...! Pues, oiga, a vivir con ello"
Ana del Palacio fue parlamentaria europea y, ya con el cáncer, ministra de Asuntos Exteriores, vicepresidente del Banco Mundial y más tarde vicepresidente ejecutiva de Areva, el gigante nuclear francés.
Hoy forma parte de la comisión que está encargada por el Tratado de Lisboa de seleccionar a los jueces y abogados generales del Tribunal de Justicia y Tribunal General de la Unión Europea.