lunes, 12 de julio de 2010

Otros Goles, por Koldo Aldai, Artaza (Navarra)

Una semana más, en Eclesalia encuentro la palabra oportuna, la reflexión lúcida, válida casi siempre para todos, creyentes, dubitativos, no creyentes (¿en qué?)... A mi me ha emocionado leerla: que hay otros mundiales, otros campos, otros balones y otros goles que marcar. Mi personal felicitación al autor. Para no perdérsela.

ECLESALIA, 12/07/10.- Dicen los comentaristas deportivos que goleó con el corazón, con el alma de todo un país. ¿Quién movió el pie de Iniesta? ¿Solo, el propio delantero, o con el apoyo de los millones de españoles que corrían con él, que insuflaban al futbolista y a su equipo ánimo en su espíritu, fuerza en sus músculos, precisión en sus movimientos? Adquirimos una fuerza impresionante cuando juntos/as apostamos por metas colectivas.
¿Y si nuestros balones volaran más alto? ¿Y si colocáramos más arriba nuestras aspiraciones, nuestras porterías? Hemos de batirnos también en otros campos, sobre otras alfombras, ante otras redes… ¿Y si el sueño de “la roja” fuera más ancho? ¿Y si, tras haber logrado el mundial, ese desbordante caudal de energía colectiva nos siguiera acompañando tras otras metas? ¿Y si la verdadera batalla no fuera contra los de naranja? ¿Y si tuviera más que ver con mejoras globales, con dignificar y elevar la vida en todas sus manifestaciones?
El entusiasmo mantiene vivos a los pueblos, pero un campo de fútbol, por muchas cámaras que se le echen encima, es un espacio muy limitado. La palabra “entusiasmo” viene precisamente de “en-theos”, que significa “lleno de Dios”. Cuando somos “en theos” podemos cumplir imposibles. Vivimos un entusiasmo colectivo que nos ha proporcionado “una roja” campeona, pero dicen que en realidad ese Dios del coraje sin fondo está con nosotros en todos los “choques” que merecen la pena, en todos los desafíos nobles, por difíciles que se manifiesten.
El mundo no cambiará por más balones que se encajen en una u otra portería. Pero todo este “ensayo” del mundial nos ha servido para vivir la experiencia del entusiasmo colectivo. Sudáfrica fue sólo laboratorio. Ahora tocan otros tantos, ahora llegamos a las auténticas finales. Ahora toca gol al hambre, a la explotación, al armamentismo…, cabezazos de muerte a la violencia, a la división, al odio… Ahora toca el “A por ellos” de verdad…, a por la miseria, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación de la Tierra… ¿Cuánto mundial aún por jugar? ¿Cuánto gol aún por marcar? El domingo por la noche, los españoles recibimos un hermoso regalo, pero todos merecemos un trozo de gloria, el gozo de constatar que nuestro equipo, por nombre Humanidad, también progresa. Todos somos seguidores de ese gran Club de 6.000 millones de socios. Medien o no brillantes patadas, todos merecemos alzar una copa de victoria.
La dignidad antecede a la gloria. Todos sin exclusión alguna la meritamos, dignidad de todos los niños de la tierra que bien de mañana cogen cuadernos y libros y marchan hacia una pizarra, la dignidad de todas las mujeres de todas las latitudes por fin respetadas y honradas; de todos trabajadores y trabajadoras recompensados con justicia en su tajo; la dignidad de todos los hogares con un pan en su mesa; la dignidad de todos los seres, de todos los pueblos por fin considerados, por fin libres… He ahí sólo algunos goles que nos aguardan.
Mantener el ardor colectivo nos permite atender otros retos. El Dios de la vida y el entusiasmo, el Dios de la fuerza y la bondad infinitas, “que los hombres distintos llamamos con distintos nombres” (Lanza de Vasto), siempre está con nosotros, cuando nuestros balones cobran altura y nuestras porterías también se elevan.
Reciclemos pues ese coraje grupal. Vayamos juntos a por otros goles. Vayamos a por una gloria que vista todos los colores, que campe en todas las geografías; una gloria que no se acabe en una orgía de cuestionable gusto en las céntrica fuentes de unas ciudades eventualmente dichosas; gloria que perdure, gloria eterna de todos los hombres y mujeres de la tierra compartiendo y cooperando, viviendo en auténtica paz, en genuina fraternidad.
Ficción de deporte y cerveza a granel, cuando la realidad permita todo el juego, cuando la explotación y el horror sean derrotados. Mientras tanto, no decaiga la ilusión, no nos abandone el entusiasmo. ¡Juntos podemos! Ese Dios sin nombre, ese Dios con todos los nombres, afina nuestro tiro ante las mentadas y urgentes porterías. Hay camisetas para todos. Sudemos batallas verdaderas, penaltys que harán historia. Saltemos juntos a la causa común, al campo ineludible, mañana puede ser demasiado tarde. 
 (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

sábado, 10 de julio de 2010

Pasen y vean: no puede llegarse a más gilipollez.

La chorrada hispánica va tomando velocidad a medida que camina al precipicio. Ya se traducen hasta los apellidos... (Bueno=Bo; Murga= Charanga)

Un abrazo,
Álvaro

jueves, 8 de julio de 2010

¿Cuento chino?, ¿Cuento indio?, ¡nunca se sabe!... pero es magnífico

Me lo envió mi amiga (y más que eso), Raquel. Y me lo encuentro releyendo viejas correspondencias. Me parece que no tiene desperdicio,


Un antiguo relato chino cuenta la historia de un anciano campesino que tenía un viejo caballo para trabajar su campo. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano lo supieron, se acercaban para condolerse con él.
¡Cuánto lamentamos su desgracia!

Pero, el labrador, les contestaba:
¿Mala suerte? , ¿Buena suerte? , ¡nunca se sabe!

Una semana después, el caballo regresó de las montañas, trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces, los vecinos fueron a visitar al campesino:

¡Ahora sí que hay motivos para felicitarlo! , ¡Está con suerte!

Pero el anciano a todos les contestaba por igual:
¿Buena suerte? , ¿Mala suerte? , ¡nunca se sabe!

El hijo del anciano labrador intentó domar uno de los potros salvajes. Se cayó y se quebró una pierna. Cuando el vecindario se encontraba con el campesino, le comentaban:
¡Este accidente, sí que es una verdadera desgracia!

No pensaba así el viejo campesino y se limitaba a decir:
¿Mala suerte? , ¿Buena suerte? , ¡nunca se sabe!

Un par de semanas más tarde, se supo que el emperador había declarado la guerra. Una patrulla de soldados entró en el pueblo reclutando a todos los jóvenes que estaban en condiciones de enrolarse en el ejército. Cuando vieron al hijo del viejo labrador con la pierna rota lo dejaron tranquilo.

Las personas del pueblo se acercaban a su viejo y sabio vecino, preguntando:
¿Habrá sido "buena suerte" o "mala suerte"?

Todo lo que a primera vista parece un contratiempo, puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista, puede ser realmente dañino.
Así pues, será una sabia actitud que dejemos decidir a Dios lo que es mala o buena suerte.
 
Reflexión: alabemos y agradezcamos al Dios de la Vida que "sabe disponer todas las cosas para el bien de sus hijos" (Rom 8/28 ). Pidámosle que podamos decir como Jesús, desde lo más profundo del corazón: "Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre ( Jn 4/24 y Jn 8/29 ), y que nos dé el Espíritu Santo ( Lc 11/13 ), con los dones de sabiduría, fortaleza y constancia para que, asemejándonos a Jesús, también podamos ser consecuentes y  decir llenos de confianza y convicción tal como Él: "Padre, que se haga tu voluntad y no la mía"( Mc 14/36 ).

miércoles, 7 de julio de 2010

Bienaventuranzas de la sonrisa


De nuevo con Eclesalia, me encuentro otra preciosa aportación a mis reflexiones. Y me apetece compartirla. Al final del texto tenéis el enlace para suscribiros a esta siempre interesante página de "teología para todos"

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MIGUEL ÁNGEL MESA, arumami@hotmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 05/07/10.- Felices quienes ofrecen cada mañana una sonrisa a la primera persona que se cruza en su camino.
Felices quienes derrochan sonrisas, pues sólo este exceso podrá vencer la distancia, los muros y las apariencias.
Felices quienes han descubierto que una sonrisa no cuesta prácticamente nada y en cambio  produce frutos imprevisibles.
Felices quienes después de vivir unos malos momentos renuevan el ánimo con la sonrisa y la cercanía del amigo.
Felices quienes no piensan en el valor del mercado por cada sonrisa que ofrecen, sino que las reparten a quien la necesita y reconocen su utilidad en el momento que la regalan.
Felices quienes se han dado cuenta que una sonrisa es un bálsamo que produce milagros y está indicada contra la tristeza, la apatía, la desesperanza y la dureza de corazón.
Felices quienes saben que una sonrisa ofrece serenidad ante el cansancio de la vida, da nuevo vigor a la persona que la recibe y renueva su ánimo.
Felices quienes han experimentado que repartiendo cada día más sonrisas no se empobrecen, sino que aumenta su felicidad al enriquecer a quienes las reciben. 
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

Para contactar, suscribirse/darse de baja: eclesalia@eclesalia.net

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Eclesalia Informativo, la apuesta por una Iglesia al aire del Espíritu, renovada y renovadora, con sabor a pueblo, Dios al fondo y Cristo en medio, nunca excluyente y siempre fraterna. Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia.

martes, 22 de junio de 2010

Vigésimo sexto parte de guerra

Sin grandes cambios en el campo de batalla, pero con serias dificultades digestivas, náuseas y escaso apetito. Digestiones malas y otras peores, ¡qué le vamos a hacer, Mi General! Todo ello producido, parece ser por la bendita-maldita píldora diaria coadyuvante de la quimio. Quimio que el estratega ha prolongado un mes más, ¡ufff!

Eso si, mis afanes viajeros no cesan: lunes y martes pasado a Vitoria, a recoger al Batallón Ecuato-nicaragüense, viernes a Talavera de la Reina, recuperando encuentros peruanos: Carmen con Antonio y Fede. Y varios días en El Escorial (ver fotos)
¡A s'órdenes, Señor!

                                               El Batallón, en pleno

                Parada y fonda en Burgos para reponer la intendencia, como puede comprobarse




                   ¡28 años les separaban...! ¡Y hoy no la esperaban!
   














Venga, venga, que no es pa' tanto












Y el domingo, a comer a la Silla de Felipe II, donde me encontré esta tórtola (su tórtolo, dentro por el calor):

domingo, 6 de junio de 2010

Carta de un sacerdote uruguayo que vive en Angola

Me ha gustado mucho esta carta, por que dice muchas verdades, claro que esto no sale en prensa. Es la cara de la Iglesia que no es noticia


Soy un simple sacerdote católico uruguayo que, desde hace 20 años, vivo en Angola. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación.
Me da un gran dolor por el profundo mal que sacerdotes, que deberían  ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabras que justifique tales repugnantes actos.
Veo, en muchos medios de información, la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… 

¡Es curiosa la poca noticia y desinterés que existe por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos, en los cuatro ángulos del mundo!
Pienso que, a los medios de información, no les interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas.
No ha sido noticia que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en Moxico, mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños...  
No es de interés que, con otros sacerdotes, hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU.
 No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina; que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan hogares transitorios para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violados y buscan un refugio.
 Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando a los enfermos y desesperados.
 No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes y religiosos, hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o en parroquias y misiones, dando motivaciones a la gente para vivir y amar.
 No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, lo hayan transportado de Kalulo a Dondo y, volviendo a su misión, haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un asalto en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente.
En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región… Ninguno pasa los 40 años.
 No es noticia acompañar la vida de un sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve. 

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua.  Hace más ruido un árbol que cae, que un bosque que crece.  No pretendo hacer una apología de la Iglesia y ni de los sacerdotes.  El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico.
 Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos.
 Pbro.  Martín Lasarte (salesiano) - Angola

sábado, 5 de junio de 2010

Lo escribió E.Galeano el día de mi cumpleaños

MÁS ALLÁ DEL HORIZONTE
Jueves 3 de Junio de 2010


* Exige Dignidad

Celebro que Amnistía Internacional esté ampliando y profundizando su lucha por la plenitud de los derechos humanos.
Ojalá que esto nos ayude a que nunca más se acepte la pobreza como si fuera costumbre, porque la pobreza es una maldición que mata callando, sin bombas que estallen ni balazos que aturdan,
Y que el desarrollo económico se deje de desarrollar la injusticia en un mundo que ya padece mil millones de hambrientos,
Y que este mundo ya no sea un barco que viaja con más náufragos que navegantes,
Y que los países pobres dejen de obedecer las órdenes del mercado mundial, y que sus inmensos cultivos de exportación no sigan convirtiendo a los campesinos y a los pescadores en mendigos,
Y que nos dejemos de confundir el progreso con el exterminio de la tierra, el agua y el aire, que expulsa a los pobres y los condena a ser vagabundos sin patria,
Y que este mundo enamorado de la muerte destine a la dignidad humana los miles de millones de dólares cada día destinados a la industria militar, que es el nombre artístico de la industria del crimen,
Y que nos dejemos de preocuparnos tanto por dar de comer a los autos y empecemos a dar de comer a las personas,
Y que empecemos a entender que los quince niños que cada minuto mueren de hambre o enfermedad curable no mueren de muerte natural, sino que son asesinados,
Y que empecemos a entender que el asesino es el sistema que se dedica a matar hambrientos en lugar de matar el hambre, porque está en guerra contra los pobres y no contra la pobreza,
Y que la riqueza se deje de comer pobreza, como si fuera la cosa más natural del mundo, porque ¿qué sería de la riqueza sin brazos baratos para trabajar y sin países baratos que comprar?
Y que nos dejemos de aceptar que los pobres vayan presos por ser pobres, como si fuera la cosa más natural del mundo, porque si no fueran pobres, robando se convertirían en prósperos banqueros y matando llegarían a ser condecorados generales,
Y que los países más poderosos del mundo, cuyo bienestar proviene en gran medida de la humillación de los demás, se dejen de tomarnos el pelo,
y que se dejen de mentir los numeritos de las estadísticas,
y que se dejen de firmar compromisos que jamás cumplirán prometiendo reducir la pobreza, mejorar la salud, salvar el ambiente, proteger los derechos humanos y salvar la paz universal,
y que sus actos ya no confirmen el viejo proverbio francés que dice que la hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud.
Y que al menos sean un poquito menos hipócritas, ya que no saben ser más justos.

Eduardo Galeano